Luego de la inflación del 2,1% de mayo registrada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), consultoras privadas adelantan que el dato de junio se ubicará por debajo del 2% mensual.
La desaceleración responde a una dinámica de precios más moderada durante las primeras semanas del mes en curso, impulsada por menores subas en los rubros regulados y estabilidad en el sector de alimentos, según informa el diario Ámbito.
La consultora EcoGo estimó una inflación del 1,9% para junio como consecuencia de factores estacionales y el incremento de subsidios estatales. El director de la firma, Sebastián Menescaldi, detalló que la decisión de YPF de mantener sin cambios el valor de los combustibles evitó presiones adicionales sobre el indicador general.
Por su parte, C&T Asesores Económicos observa aumentos moderados en los servicios públicos, transporte y medicina prepaga en los primeros días del mes. En alimentos y bebidas, las verduras mostraron un comportamiento contenido, mientras que las carnes registraron una mayor presión alcista.
En tanto, Equilibra da cuenta de una menor velocidad en el avance de los precios por la absorción del shock internacional y la estabilidad de la carne.
LCG también espera que la inflación se mantenga en torno al 2% mensual, apoyada en el ancla cambiaria, la apertura comercial y una actividad económica que todavía no genera presiones fuertes de demanda.
Sin embargo, la consultora advierte que la continuidad del proceso de desinflación dependerá de algo más que la disciplina fiscal y monetaria. La coordinación de expectativas, la dinámica de las remarcaciones y el calendario de ajustes pendientes serán claves para evitar nuevos saltos en el índice.
Entre los principales riesgos aparecen las actualizaciones tarifarias, los combustibles y la evolución del tipo de cambio desde julio. En ese marco, la proyección de inflación para diciembre de 2026 se mantiene en un rango de 31% a 33% anual.
No obstante, desde Econviews e Invecq expresaron prudencia y advirtieron que los datos positivos aún no alcanzan para asegurar que el proceso inflacionario esté controlado.
Cabe destacar que el repunte de alimentos aparece después de un dato de mayo que había sido leído como una señal positiva por el mercado.
La baja del índice general estuvo explicada, en buena parte, por la moderación de los precios regulados. Ese componente, que había corrido cerca del 5% en marzo y abril, descendió a 2,4% en mayo y redujo su incidencia sobre el IPC. También hubo una mejora en la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales. Ese indicador se ubicó en 1,9% mensual, el nivel más bajo del año y una señal de menor inercia en la tendencia de fondo.
Pero la foto no fue completamente lineal. Los precios estacionales jugaron en contra y marcaron una suba de 3,5%, impulsados especialmente por las verduras, que treparon casi 19% en el Gran Buenos Aires. A nivel de divisiones, las mayores alzas de mayo se registraron en Comunicaciones, Educación y Recreación y cultura.
Con información de Ámbito

