Abogada, con una perspectiva de carrera brillante en uno de los principales estudios de la city, a los 27 años Victoria Licciardo eligió guardar el trajecito sastre y convertir en una empresa lo que hasta ese momento era apenas un hobby: diseñar chatitas para regalar a sus amigas en sus cumpleaños. El cuento parece romántico pero Victoria asegura que, de improvisado, su proyecto no tuvo nada. En p...