Los mercados reaccionaron este lunes con marcadas alzas al resultado de la primera vuelta electoral en Brasil. Antes de la apertura de Wall Street, los principales activos brasileños cotizados en Nueva York registraron avances de dos dígitos, impulsados por el triunfo de Flávio Bolsonaro frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Entre las variaciones más destacadas figura Petrobras, cuyos ADR alcanzaron subas cercanas al 10% en las operaciones previas a la apertura formal del mercado. Este impulso se dio en un contexto de mejora generalizada para las empresas del país.
La respuesta positiva fue aún más pronunciada en el sector financiero. Los papeles de los bancos brasileños negociados en Nueva York mostraron incrementos de hasta un 14% aproximadamente, encabezados por firmas como Itaú Unibanco y Bradesco.
A la tendencia alcista se sumaron también empresas como Vale y Embraer. Por su parte, el ETF iShares MSCI Brazil (EWZ) —uno de los instrumentos de inversión más utilizados para exponerse al mercado brasileño— registró un sólido avance durante el premarket.
La reacción favorable llegó de igual modo al mercado de divisas: el real brasileño se fortaleció frente al dólar en las operaciones internacionales, ratificando el optimismo de los inversores ante el escenario político.
La magnitud de los incrementos refleja la brecha entre el resultado de las urnas y las proyecciones que venía descontando el mercado en las semanas previas. Pese a que los últimos sondeos mostraban al actual presidente con ventaja, Bolsonaro finalizó la primera vuelta por encima de Lula.
Bolsonaro venció a Lula y habrá segunda vuelta
El senador Flávio Bolsonaro dio la sorpresa al imponerse en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil sobre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Con más del 99% de los votos escrutados, el candidato del Partido Liberal (PL) obtenía el 47,11% frente al 45,06% del presidente en ejercicio, según los datos oficiales difundidos al cierre de la jornada electoral.
Al no haber alcanzado ninguno la mayoría absoluta necesaria, la definición presidencial se traslada a un balotaje programado para el próximo 25 de octubre.
El desempeño del hijo del expresidente Jair Bolsonaro superó las proyecciones de la mayoría de las encuestas previas. Tras conocerse los resultados, el candidato opositor se dirigió a sus simpatizantes y a la prensa frente a su residencia en Brasilia: “Estoy muy contento con el resultado. Brasil quiere un cambio; esa es la lectura de lo que ha sucedido hoy”.
Por su parte, Lula da Silva reconoció que el desenlace de la jornada resultó inesperado, admitiendo que su objetivo era resolver la contienda en primera ronda. De cara al balotaje de tres semanas, el mandatario llamó a su militancia a redoblar esfuerzos para encarar esta nueva etapa frente al bolsonarismo.
El escenario electoral vuelve a reflejar una marcada polarización entre las dos principales fuerzas políticas del país, exactamente cuatro años después del ajustado triunfo de Lula sobre Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de 2022.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, disputa por primera vez la Presidencia encabezando el núcleo político construido por su padre. Durante la campaña, prometió dar continuidad al legado del expresidente y anticipó que, de acceder al Palacio del Planalto, promoverá una amnistía o indulto a favor de Jair Bolsonaro, condenado por su responsabilidad en los hechos que intentaron impedir la asunción de Lula tras los comicios de 2022.
Por su lado, Lula, de 80 años y en el marco de su séptima campaña presidencial, buscará acceder a un cuarto mandato no consecutivo revirtiendo una diferencia desfavorable de poco más de dos puntos porcentuales. La cita del 25 de octubre definirá la conducción política de la mayor economía latinoamericana durante los próximos cuatro años.

