Con el comienzo de las bajas temperaturas se dieron a conocer las mejores recomendaciones para optimizar el uso de la calefacción, el agua caliente y la cocina.
Con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento del uso de la calefacción, especialistas en eficiencia energética difundieron una serie de recomendaciones para reducir el consumo de gas natural, aliviar el impacto en las facturas y contribuir al cuidado del medio ambiente.
Las sugerencias apuntan a optimizar el uso de los principales sistemas de consumo doméstico, como la calefacción, el agua caliente y la cocina, sin resignar confort dentro del hogar.
Uno de los aspectos más importantes es mantener una temperatura estable en los ambientes, idealmente entre 18°C y 20°C durante el día. Según explican los especialistas, cada grado adicional en el termostato puede incrementar aproximadamente un 7% el consumo de gas.
También recomiendan evitar pérdidas de calor mediante la colocación de burletes en puertas y ventanas, una medida sencilla que ayuda a mejorar el rendimiento de los artefactos de calefacción. A su vez, señalan que es importante renovar el aire de los ambientes mediante una ventilación breve de entre cinco y diez minutos diarios.
Buenas prácticas para el agua caliente y la cocina
En relación con el uso del agua caliente, aconsejan regular la temperatura directamente desde el calefón o termotanque en lugar de calentar el agua al máximo y luego mezclarla con agua fría, una práctica que genera un consumo innecesario.
Además, recuerdan que mantener encendido el piloto de los artefactos cuando no se utilizan implica un gasto permanente de gas, por lo que recomiendan revisar su uso de acuerdo con las necesidades de cada hogar.
En la cocina, uno de los indicadores de funcionamiento eficiente es el color de la llama. Una llama azul y estable refleja una combustión adecuada, mientras que las tonalidades amarillas o anaranjadas pueden indicar problemas de funcionamiento, un mayor consumo de gas e incluso riesgos asociados a la presencia de monóxido de carbono.
Respecto del horno, los especialistas recuerdan que su consumo equivale aproximadamente al de tres hornallas encendidas al mismo tiempo, por lo que aconsejan utilizarlo de manera moderada, evitar abrir la puerta durante la cocción y apagarlo unos minutos antes de finalizar para aprovechar el calor acumulado.
También advierten que nunca debe utilizarse el horno para calefaccionar ambientes, ya que se trata de una práctica ineficiente y potencialmente peligrosa debido al riesgo de acumulación de monóxido de carbono.
Por último, remarcan la importancia de realizar una revisión anual de las instalaciones de gas a través de un gasista matriculado, una medida que no solo contribuye a mejorar la eficiencia de los artefactos, sino que también resulta fundamental para garantizar la seguridad dentro del hogar.

