El ascenso del precio del petróleo genera un contexto propicio para afectar la economía global.
La guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos se remonta hace varios años atrás. Sin embargo, en las últimas semanas, el conflicto se recrudeció con los ataques entre estos países con graves consecuencias a nivel mundial.
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, sumado a los bombardeos a refinerías, provocaron un fuerte incremento en el precio del petróleo, situación que tendrá un impacto directo en los precios y, por ende, en la inflación.
En este marco, el banco Goldman Sachs emitió un informe con las devastadores consecuencias que puede llegar a tener este aumento en el crudo. En él, los economistas Joseph Briggs y Megan Peters, afirmaron que la tensión en Medio Oriente podría restar alrededor de 0,3% al crecimiento del PBI mundial durante el próximo año.
Además, la inflación global podría ascender entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales en los siguientes 12 meses. Por otra parte, analizaron particularmente a Estados Unidos y alertaron que el crecimiento interanual del PBI podría ubicarse algunas décimas por debajo de lo que preveían antes de que inicie el conflicto.
Si bien el precio del petróleo tuvo fuertes fluctuaciones en las últimas semanas, con caídas y aumentos brutales, lo cierto es que desde fines de la semana anterior se ubicó por encima de los 100 dólares.
Obviamente, las consecuencias de la guerra también dependerá de la duración de la misma. En caso de que se prolongue, se cree que la situación puede ser incluso mucho peor, con un precio del crudo que podría escalar hasta los 110 o incluso 145 dólares por barril.