¿Cuánto gastamos por ahorrar?

¿Cuánto gastamos por ahorrar?

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Las tarjetas bancarias acumulan costos que, en ocasiones, superan lo que logran ahorrar. Controlar los gastos de renovación y priorizar el uso de débito son algunas de las estrategias para no gastar de más.

Los bancos ofrecen tarjetas, cuotas y descuentos que pueden parecer tentadores a la hora de comprar, pero luego generan costos extra, que muchas veces son mayores a la cifra que se puede reservar al utilizarlas.

En Argentina hay 47 millones de tarjetas de crédito activas, lo que representa 2,3 tarjetas por persona. ¿Cuánto descuento efectivamente reciben esos clientes para poder afrontar los gastos que les insume tener el producto bancario? ¿Cuántos de esos descuentos no los tienen disponibles a través de programas de fidelización de los que ya son clientes?

La renovación anual de una tarjeta de crédito tiene un costo que ronda los $ 750, a eso hay que sumarle el gasto administrativo, cercano a los $ 50 mensuales, lo que genera unos $ 1350 anuales. Eso, sin contar los costos del seguro de vida y los intereses de la refinanciación en los que caen entre el 25% y el 30% de los clientes cada vez que no pueden pagar el total del resumen. Con dos plásticos, una persona promedio desembolsa más de $ 3100 anuales para conseguir “ahorros”.

El descuento más ofrecido es del 20%. De esta manera, el usuario debería consumir más de 31 mil pesos anuales en productos o servicios con descuentos. Pero, además, los descuentos deberían usarse plenamente, porque en muchas ocasiones tienen un límite de reintegro por operación o por mes.

Esto ocurre pocas veces, teniendo en cuenta que siempre hay una tarjeta que “manda” en la billetera y las otras quedan relegadas detrás de la primera, con un uso ocasional.

Hay clientes que sacan ventaja de los beneficios y son los llamados heavy users, porque más del 50% de las compras las realizan en comercios que ofrecen descuento y muchos de ellos no pagan mantenimiento ni renovación porque tienen el paquete de servicios financieros incluido en su cuenta sueldo, según explica el  jefe de producto de tarjetas de crédito de Santander Río, Alejandro Cortese.

Por otra parte, desde el Banco Galicia indican que un cliente promedio ahorra el 10% de lo que consume y el resumen de cuenta promedio es de $ 5000, por lo que tiene un beneficio de $ 500 por mes y de $ 6000 al año, lo que sobrepasa largamente los costos de mantenimiento.

Sin embargo, hay cerca de un 40 por ciento de usuarios que tienen un bajo nivel de transacciones y no logra recuperar en descuentos el gasto que constituye tener el servicio. En ese sentido, los especialistas recomiendan controlar el gasto anual de renovación y administración mensual de la tarjeta, para chequear si se repaga con el nivel de gasto en comercios con descuento.

Además, otra posibilidad es priorizar el débito cuando el descuento está disponible en las dos opciones, porque el gasto que insume este plástico es menor e incluye la devolución del 5% del IVA.

Por otra parte, es importante tener en cuenta cuáles son las tarjetas que ofrecen descuentos en rubros sensibles como supermercados y combustibles, que garantizan el repago para el cliente porque son imprescindibles y frecuentes.

Los clientes tienen que revisar bien sus cuentas, porque pueden estar gastando mucho para ahorrar muy poco.

Fuente: Diario La Nación

 

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